26 junio 2012

No tiene nombre


EL tiempo corriendo, no entiende de esperar, simplemente hace su trabajo, tiene que avanzar, y yo que he aprendido que las cosas son momentáneas, que el tiempo se va y que el minuto se lo aprovecha, y mas si se trata de él; del tiempo y de él. Cuando las cosas comienzan a prisa, así también se van, he aprendido que tengo que disfrutar el momento que tengo con una persona, ese café que fue excusa, o ese instante a solos que ya no habían palabras que decir, he aprendido que si caminamos tardamos más tiempo y que muchas veces es la mejor manera de aprovechar el momento, y así lo hice y así acabó.

No importaba lo que podía llegar a pasar, ni que tan lejos podíamos llegar, ni el tiempo, ni el espacio, ni el momento en que podíamos vernos, o lo que tardes en caminar, sólo estaban las ganas, las ganas y él para quitármelas.

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