17 diciembre 2012

De a poco.

Camino a prisa, como si alguien me siguiera, por eso prefiero caminar sola y lo hago bien. Soy seria la mayor parte del tiempo, pero no muerdo, es un método de defensa y funciona.


Escribo para que mi mente juegue y me gusta ver hasta donde puede llegar. Pongo puntos suspensivos como quien tiene suspiros que no pueden salir.


Regaño cuando veo que tiran basura en la calle, y depende de la situación recojo o hago que lo recojan. Entro a una tienda de ropa y al salir abro la puerta de sentido contrario.

No entiendo el significado de querer mucho y querer poco.
Me encanta hablar, ponerme de pie y que todos me miren. 
Es mentira; no soy celosa, pero me encanta imaginar que sí.
Cuando voy en bus, me leo un libro. Iba a Librimundi horas y horas a leer libros, esa parte la recuerdo con mucha alegría.


No tengo compromisos por miedo a perder, pero dejo que otros pierdan por mi. Todavía no me he tomado la molestia de volverme a enamorar, y no tengo planeado hacerlo.


Tengo una debilidad, no se me hace fácil decirle que no. Mis mejores ratos los pasé entre Urdesa y Miraflores.

Me creo que aún hay personas buenas y les doy el beneficio de la duda, esta es la peor.

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