01 febrero 2013

Prohíbelo

Dime que te deje, que no te quiera, que no te vea 
y me tendrás aquí hasta que pidas otra cosa.
Si quieres algo, solo prohíbelo.

No es nada, sólo ella

La puedes sentir con la piel y te puede doler también, la pruebas con la boca y con las manos la tocas. Los ojos cerrados también ayudan un poco a la imaginación, si abres los ojos es diferente, pero verla es otra cosa, aún de lejos cuando la veo sonriendo sólo puede ocasionarme dos cosas. Sí, la puedes mirar y te entran ganas de llorar y reír al mismo tiempo. Se deja querer y morder, la puedes abrazar y jugar con su cuerpo, se deja mimar y tocar, pero no se deja atrapar.

Es impredecible, no se sabe cuando viene o cuando va, a veces es como la lluvia que te atrapa de sorpresa cuando caminas en la calle y no te da de otras que caminar rápido para evitar mojarte; pero también la puedes oler como cuando estas en casa y te acercas a la ventana y hueles a lluvia y ves las nubes negras y agarras el encauchado y te vas a la calle, de cualquiera de las dos formas, predecible o no, sólo con saber que es ella place lanzarse a la calle.

La recuerdas siempre, de día y de noche, con el sol y la lluvia, cuando tienes hambre y cuando ya comiste, aún cuando dejas de pensarla estas pensando en no pensarla, la anhelas mucho y de muchas formas, y vuelve todo, y comienzas a sentir, a verla, a olerla y ríes, lloras, y vuelve lo mismo, y la abrazas y la besas, y la dejas y regresas, porque lo vale todo, porque cuando estas con ella es tu instante de felicidad, y eso vale todas las penas.

Perdonamos


- Perdón, repitió él
- Lo olvidé, dijo ella
y ambos se echaron a caminar.


29 enero 2013

Encuentro futuro


Cuando te vea te comeré a besos, te dejaré sin aliento y sin importar tu condición te quitaré la ropa, no me importa si no quieres, no me importa si me has olvidado, ni siquiera me importa a donde nos llevará eso, solo lo haré por placer, por placer a recordar algo que sé que no se ha ido.

Necesito recordar, descubrir si voy a sentir lo mismo, no se que quiero probarme o a que estoy jugando, sólo sé que eres especial y cada mirada que tuvimos fue intensa y esa intensidad atravesó mi cuerpo y hoy tengo miedo que un poco de ella haya llegado a mi corazón.

Brochazo

Carolina tiró sus pinceles a la basura, 
y nunca más compro colores.

A callar

Más que sus palabras o las frases que hacía para mi, más que el tiempo en que tardaba en mover sus labios o sonreír, lo que realmente me hipnotizaba era su silencio. 

La niña de las palomas

Ella suponía que los días serían iguales, que el sol saldría temprano y con ganas de provocar quitarse la ropa, que la lluvia caería justo cuando tuviera que salir. Que se encontraría con las mismas personas que saluda todos los días. Se amarró los converse, se puso el sombrero y salió a correr hacia el otro lado, quería evitar no sólo a las personas, sino también a las palomas.