Depende, mi reacción se basa en la situación.
Bien, gracias.
Hacen falta más que dos cafés, un par de conversaciones y unas sonrisas.
Esa no es mi intención.
Puedes empezar por el principio, el final ya me lo imagino.
Tengo algo mejor en mente.
Todos los días.
Al igual que tu, también lo hago.
Cuando lo crea necesario.
Si, por favor.
Espero hacerlo mas adelante.
A ti.
04 octubre 2013
La que escribe
Es ecuatoriana de una ciudad llamada Guayaquil. Le gusta escribir, es la única forma en que su mente juega y nunca la detendría.
Disfruta leer desde la etiqueta de sus compras
hasta un libro. No le gustan las sorpresas, si los encuentros inesperados, las plantas y los insectos.
Tiene miedo a estar sola y sola se queda siempre. No tiene compromisos por miedo a quedarse sin nada, pero le encanta sentir.
Diseñadora gráfica, pinta cuando las letras no son suficientes. Le gusta la fotografía y sonreír a la cámara, los chocolates y una buena taza de café sola o en compañía.
Se llama Brenda, pero la llaman como quieren.
Disfruta leer desde la etiqueta de sus compras
hasta un libro. No le gustan las sorpresas, si los encuentros inesperados, las plantas y los insectos.
Tiene miedo a estar sola y sola se queda siempre. No tiene compromisos por miedo a quedarse sin nada, pero le encanta sentir.
Diseñadora gráfica, pinta cuando las letras no son suficientes. Le gusta la fotografía y sonreír a la cámara, los chocolates y una buena taza de café sola o en compañía.
Se llama Brenda, pero la llaman como quieren.
03 octubre 2013
Diseño gráfico ¿Novio feo?
¿Novio feo? no lo creo, nos encontramos en un mundo lleno de profesiones y lleno de profesionales dispuestos a ejercer su título, te encuentras con doctores y mecánicos, escritores y abogados, músicos y empresarios, y muchos de ellos ejerciendo una profesión que no escogieron o que a mitad de su carrera decidieron cambiarla y convertirse en lo que son ahora, y esta bien, que cambien su profesión como se cambian de ropa, pero ahí estoy yo, diseñadora gráfica.
Puedes verme justo sentada frente a ti tomando un café mientras hago bocetos en mi libreta. A veces me encuentras leyendo algún libro sobre publicidad, otras en la biblioteca leyendo un cuento, pero la mayoría del tiempo leyendo la etiqueta de todas las cosas que compro en el supermercado. Si me preguntan que es el diseño gráfico, lograrían que sonría.
Puedes verme justo sentada frente a ti tomando un café mientras hago bocetos en mi libreta. A veces me encuentras leyendo algún libro sobre publicidad, otras en la biblioteca leyendo un cuento, pero la mayoría del tiempo leyendo la etiqueta de todas las cosas que compro en el supermercado. Si me preguntan que es el diseño gráfico, lograrían que sonría.
Desde que empecé a vivirlo ha cambiado mi perspectiva hacia como veo las cosas, no es lo mismo ver una valla publicitaria sin que opine sobre la misma, o ver un logotipo e imaginar que cambiando la tipografía o el color probablemente hubiera representado otra cosa. ¿Qué no se puede vivir del diseño gráfico? No lo sé, pero sé que sin él no se puede vivir.
El diseño gráfico, ¿una novio feo? No lo creo, si todos los días tiene algo nuevo, siempre se presta para aprender más, para leer, para investigar. Podría decir las mil y un sensaciones que tengo cuando empiezo a bocetear un logo, las noches que no puedo dormir pensando en los cambios que puede tener el logo para que cumpla con el objetivo.
¿Novio feo? Para nada, me tiene entretenida todo el tiempo, no me deja comer sin analizar la etiqueta de lo que estoy comiendo; y cuando tengo listo el logo después de algunos bocetos y cambios realizados hace que recuerde porque escogí ser diseñadora gráfica; el diseño gráfico es un gran amante.
02 octubre 2013
La rutina
Mis tardes parecían infinitas, llegar a casa a preparar la cena, una ducha caliente y un libro mientras te espero. Llegas tarde y no trajiste vino. Entra rápido y desnúdate, hoy no quiero discutir.
01 octubre 2013
Recordando
![]() |
Pensó que había visto lo suficiente,
cuando la vio coger sus manos y girar.
Sólo pudo sonreír y guardar ese momento,
todavía intenta recordar donde lo guardó.
|
La cuarta
La primera vez que me viste fue atravesando el teatro, supongo que fue algo mágico y confuso, o simplemente me viste. No todos los comienzos son memorables, ni los finales recordables; pero si sé que cuando hablamos no podías dejar de verme, no era yo ni el tema de conversación, me esquivabas con la mirada, creo que fue mi voz.
La segunda vez asumo que fue como la primera, entre deslumbrante y rutinario, no todas las historias son grandes historias, pero sé que cuando sonreí no podías dejar de imaginarme. Creo que no te sentías a gusto conmigo, pero no dejabas de hacerme sonreír. Te fuiste, no era yo ni mi sonrisa, creo que era mi voz.
La tercera no la recuerdo, pero hasta hoy nos vemos, a veces coincidimos, otras sólo soñamos, una vez, otra y mi voz.
La segunda vez asumo que fue como la primera, entre deslumbrante y rutinario, no todas las historias son grandes historias, pero sé que cuando sonreí no podías dejar de imaginarme. Creo que no te sentías a gusto conmigo, pero no dejabas de hacerme sonreír. Te fuiste, no era yo ni mi sonrisa, creo que era mi voz.
La tercera no la recuerdo, pero hasta hoy nos vemos, a veces coincidimos, otras sólo soñamos, una vez, otra y mi voz.
Nunca aprendí a ganar
A qué juegas dices, se me vienen un par de ideas vagas a mi mente, y esas ideas ocasionan que tenga preguntas y llegue a conclusiones que ni dándole tres vueltas puedo llegar a un acuerdo conmigo mismo.
¿A qué juegas? Juego a que te conozco, a veces que tu me conoces, juego a que eres feliz conmigo y podemos jugar juntos. Juego a que sonríes y juego sin miedo a tirar mis dados, juego moviendo las fichas lo más rápido que puedo tal y como me enseñaron, y claro, juego a que me dejo ganar.
Pero no importa no se ganar de la manera en que todos lo hacen, para mi ganar es quedarme con tu recuerdo y con tu olor en mi cabeza, es quedarme con los abrazos y los te quiero, da igual, nunca aprendí a ganar, aprendí a no perder.
¿A qué juegas? Juego a que te conozco, a veces que tu me conoces, juego a que eres feliz conmigo y podemos jugar juntos. Juego a que sonríes y juego sin miedo a tirar mis dados, juego moviendo las fichas lo más rápido que puedo tal y como me enseñaron, y claro, juego a que me dejo ganar.
Pero no importa no se ganar de la manera en que todos lo hacen, para mi ganar es quedarme con tu recuerdo y con tu olor en mi cabeza, es quedarme con los abrazos y los te quiero, da igual, nunca aprendí a ganar, aprendí a no perder.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
