La primera vez que me viste fue atravesando el teatro, supongo que fue algo mágico y confuso, o simplemente me viste. No todos los comienzos son memorables, ni los finales recordables; pero si sé que cuando hablamos no podías dejar de verme, no era yo ni el tema de conversación, me esquivabas con la mirada, creo que fue mi voz.
La segunda vez asumo que fue como la primera, entre deslumbrante y rutinario, no todas las historias son grandes historias, pero sé que cuando sonreí no podías dejar de imaginarme. Creo que no te sentías a gusto conmigo, pero no dejabas de hacerme sonreír. Te fuiste, no era yo ni mi sonrisa, creo que era mi voz.
La tercera no la recuerdo, pero hasta hoy nos vemos, a veces coincidimos, otras sólo soñamos, una vez, otra y mi voz.
01 octubre 2013
Nunca aprendí a ganar
A qué juegas dices, se me vienen un par de ideas vagas a mi mente, y esas ideas ocasionan que tenga preguntas y llegue a conclusiones que ni dándole tres vueltas puedo llegar a un acuerdo conmigo mismo.
¿A qué juegas? Juego a que te conozco, a veces que tu me conoces, juego a que eres feliz conmigo y podemos jugar juntos. Juego a que sonríes y juego sin miedo a tirar mis dados, juego moviendo las fichas lo más rápido que puedo tal y como me enseñaron, y claro, juego a que me dejo ganar.
Pero no importa no se ganar de la manera en que todos lo hacen, para mi ganar es quedarme con tu recuerdo y con tu olor en mi cabeza, es quedarme con los abrazos y los te quiero, da igual, nunca aprendí a ganar, aprendí a no perder.
¿A qué juegas? Juego a que te conozco, a veces que tu me conoces, juego a que eres feliz conmigo y podemos jugar juntos. Juego a que sonríes y juego sin miedo a tirar mis dados, juego moviendo las fichas lo más rápido que puedo tal y como me enseñaron, y claro, juego a que me dejo ganar.
Pero no importa no se ganar de la manera en que todos lo hacen, para mi ganar es quedarme con tu recuerdo y con tu olor en mi cabeza, es quedarme con los abrazos y los te quiero, da igual, nunca aprendí a ganar, aprendí a no perder.
24 septiembre 2013
El vestido de girasoles
El vestido era blanco y lleno de girasoles azules, muy fácil de moverse cuando caminaba, me encantaba combinarlo con botas, y usarlo sin nada por debajo, y la forma en como lo veía cuando lo traía puesto, tan él, tan atrevido. Ese día se convirtió en mi vestido favorito por como me lo quitó, y desde entonces no lo he vuelto a usar.
23 septiembre 2013
Soy sapiosexual (?)
Cuando mi padre pide que le describa a un “hombre ideal“, se me vienen ideas vagas a la cabeza, que al final se quedan en una sola idea, su cerebro. Y papá sonríe.
Seguido a esto un sin número de cuestionamientos sobre como debería describirlo, pero mientras que la billetera, el cabello, los ojos o el abdomen influyen de gran manera al describir que nos atrae hacia el sexo masculino, yo me quedo un tanto distante a esto, puesto que la inteligencia lo tiene todo para mi.
Seguido a esto un sin número de cuestionamientos sobre como debería describirlo, pero mientras que la billetera, el cabello, los ojos o el abdomen influyen de gran manera al describir que nos atrae hacia el sexo masculino, yo me quedo un tanto distante a esto, puesto que la inteligencia lo tiene todo para mi.
Esto no significa que no aprecie las cualidades mencionadas, unos ojos que acompañen una mirada segura y seductora a cualquier mujer la haría voltear a ver, pero me siento extremadamente atraída por el nivel de inteligencia que tiene un hombre y por las conversaciones que podemos llegar a tener.
A medida que un hombre mediante la calidad de conversación me llega a impresionar, eleva mi interés hacia él, cara bonita o no, su cerebro me gusta más. Además un hombre que utiliza estos medios para enamorar de una manera mas compleja y sin tantas rosas o chocolate por delante, puede llegar a provocar que me sienta extremadamente atraída hacia él de una manera que no se puede describir por este medio.
Me sonrojas
Pasa que cuando paso un tiempo lejos de ti siento una extraña sensación de satisfacción que a su vez no me deja comportarme de una manera cuerda o dejar por lo menos un instante de pensar en ti. Morderme los labios como si pudieras verme, salir sin sujetador como si pudieras regañarme o dormirme como si estuvieras a mi lado. Y verte de nuevo e intentar sentir lo que sentía sin ti me llena de decepción, mis manos no se sienten como las tuyas, imaginar tus besos no es nada cuando me los das, que decepción no sentirme así cuando no estas y sacar la idea que soy autosuficiente, pero las cosas se vuelven un tanto rojas y más cuando te quedas sentado viéndome, como si desconocieras a la persona que tienes frente a ti, que manera de mirarme, me sonrojas.
22 septiembre 2013
Sólo para ti
Cuando la tocaba creaba una sensación que le provocaba gritar, sentía sus latidos y sólo a veces cerraba los ojos para imaginar un poco mas. Mordía sus labios y sacaba su lengua para verlo sonreír, hablaba despacio y mordía su oreja para no dejarlo escapar, sonreía y él la amaba mas, besaba sus pecas y algo más.
Desde entonces no ha dejado que otro hombre la toque y la idea la aterra, tiene miedo que no entiendan su cuerpo, pero más le teme a ser olvidada.
Desde entonces no ha dejado que otro hombre la toque y la idea la aterra, tiene miedo que no entiendan su cuerpo, pero más le teme a ser olvidada.
09 septiembre 2013
Por no despertarse
Parecía que se le había hecho tarde, la alarma nunca sonó y en un brinco cogió la chaqueta y algo de dinero, tuvo que salir corriendo y gritar para que el bus no siga de largo.
Algo confundida subió al bus y al sentarse se dio cuenta que seguía en pantaletas.
Algo confundida subió al bus y al sentarse se dio cuenta que seguía en pantaletas.
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