ÉL:
Que te conozco mejor que nadie, a mi tu no has podido mentirme, llevo aquí más días que cualquier par de cejas grandes que quieran levantarte. Yo sé que cuando me miras me ganas, a mi nadie me viene con esas, él no te ha visto despertar en su cama, no sabrá como te echas a dormir y como logras levantarme.
Que te conozco mejor que nadie, a mi tu no me ocultas tus sonrisas, me las sé hasta las fingidas, llevo aquí mas almuerzos compartidos que cualquiera con carro bonito. Yo sé que cuando te ríes me amas, a mi nadie me viene con esas, él no ha pedido verte dormir una ves mas, sólo para saber como va la eternidad.
Que te conozco mejor que nadie, a mi tu no me ocultas tus ansias, llevo aquí más películas que cualquiera que te lleve menos años. Yo sé que cuando gritas me alcanzas, a mi nadie me viene con esas, él no te ha visto recoger los cabellos de la cama, no ha podido quitarte la toalla, sólo para saber quien gana.
ELLA:
A ti nadie te va con nada, que me conoces, que me has visto quitar las sábanas y echarme a reír a carcajadas, yo sé que cuando te miro tiemblas, yo sé que si me miras ganas.
18 agosto 2014
07 agosto 2014
Me quiere, no me quiere
Nunca supe echarle la culpa a la margarita por quedarse sin pétalos al final, pues claro, cuando le tocaba la parte del "sí me quiere". Que va. Eso siempre me ha parecido crearse un rollo fatal en la cabeza, eso por no decir que creer que la margarita toda chiquita y delicada va a tener la respuesta a esta cosa tan grande y fuerte.
Amor.
Tampoco he sido de lanzar la moneda y cerrar lo ojos, a veces le he hecho trampa y la he tirado de nuevo, pero siempre dejo el centavo cara arriba por si la siguiente persona que lo encuentra cree en eso de que alguien lo dejo así para que llene de suerte. Pero eso sí, he sabido amarrarme las botas y sacarme los pelos de la lengua cuando se trataba de andar y ahí toda margarita y centavo se desprendía y él iba:
Te quiero, si te quiero.
Amor.
Tampoco he sido de lanzar la moneda y cerrar lo ojos, a veces le he hecho trampa y la he tirado de nuevo, pero siempre dejo el centavo cara arriba por si la siguiente persona que lo encuentra cree en eso de que alguien lo dejo así para que llene de suerte. Pero eso sí, he sabido amarrarme las botas y sacarme los pelos de la lengua cuando se trataba de andar y ahí toda margarita y centavo se desprendía y él iba:
Te quiero, si te quiero.
03 agosto 2014
Colega
Hay todo menos confusión, que no hay razón para apartarte.
Ya no eres mi vida, mucho menos soy la tuya.
Ya no das abrazos ficticios ni besos imaginarios.
Ya no soy tu primero pensamiento, mucho menos tu sueño.
Ya no cuentas las horas para encajar en las mías.
Ya no hay cartas, ni regalos a escondidas.
Ya no hay ilusiones, ni risas sugeridas.
Ya no vas contra el tiempo por verme sonreír.
Y ahora sé que no hay más nada que todo lo anterior.
26 julio 2014
16 julio 2014
Mi cielo
Érase una vez en una lejana galaxia una mujer que no hacía más que jugar, siempre supo donde encontrarme, fue mi norte y mi tiempo; muchas veces la perdía de vista, pero tan sólo bastaba mi grito para que su corazón lleno de envidia se dejara atravesar de lado a lado por mis caricias, que no hacían más que funcionar como una espada de doble filo y que no tenía contemplación.
Érase una vez en una mente lejana, un rostro en el que no hacía más que demostrar constelaciones y que a veces conseguía algo más que su sonrisa y así me devolvía la alegría, procurando algo más que felicidad y provocando que no la pueda olvidar.
Érase una vez en una mente lejana, un rostro en el que no hacía más que demostrar constelaciones y que a veces conseguía algo más que su sonrisa y así me devolvía la alegría, procurando algo más que felicidad y provocando que no la pueda olvidar.
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| Érase una vez mi cielo |
Seguimos luchando
Lo único que alcancé a escuchar fue el grito desgarrador de mi hermana "Dios ya no puedo más", en ese momento me entró un escalofrío paralizan mis piernas. No quería entrar en la habitación, de lejos se percibía la angustia. Aturdida por la noticia que ya sabía iba a recibir, entré y vi a mi hermana en el piso, me eché a llorar ¿es mamá verdad?
Ambas nos miramos y por un instante hubo paz.
Ambas nos miramos y por un instante hubo paz.
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| Seguimos luchando |
Las mariposas
No me tomaría más de 10 minutos y lo recordaría toda la vida, papá no hacía más nada que no sea sonreír. Me pusieron el equipo y como si fuera experta en esto, me paré en el filo del puente, vi hacia abajo y sentí más cosquillas de lo que se siente cuando hay mariposas en el estómago.
¡Ay! no había marcha atrás, me solté y grité hasta que la soga se templó y con la misma fuerza con la que bajaba me subió.
¡Ay! cosquillas de nuevo.
¡Ay! no había marcha atrás, me solté y grité hasta que la soga se templó y con la misma fuerza con la que bajaba me subió.
¡Ay! cosquillas de nuevo.
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