16 marzo 2014

Perdí mi reloj

Esas preguntas que te vienen a la mente, ¿Qué sería de la vida sin el tiempo? ¿Qué sería de las personas si por un momento decidieran tirar su reloj y caminar mas despacio? ¿Qué sería de mí si decidiera olvidar la hora y fecha en la que estoy? Así comenzó todo, con unas simples preguntas que llevaron a otras y otras, que esas otras me trajeron más. Fue la única manera en que puedo controlar mi tiempo, en que puedo saber si esta conmigo o en contra de mi. 

Un día decidí tirar mi reloj, sacarle las pilas al reloj de la cocina y echar a la basura mi despertador; dejar el tiempo, las fechas, hasta mi edad y disfrutar de pequeñas cosas, como una tarde soleada, como caminar sin zapatos, comer sin importar la hora, dormir donde y con quien sea y procurar escribir.

Entre tanta felicidad quise recordar sensaciones que había dejado atrás como la preocupación, el estrés, el hambre, el insomnio, cosas que de una u otra manera eran necesarias en mi vida y que según yo le daba un poco más de sentido, así que decidí despertar.

Lo primero que hice fue pararme frente al espejo esperando ver mi sonrisa, mis ojos, mi cabello, esperando que todo esté como lo dejé. ¿Saben qué? era aún mejor de lo que imaginaba, sonreí mucho y decidí ver de que me había perdido todo este tiempo.

La siguiente vez que me vi al espejo no pude contenerme, sentía que me había convertido en la persona que no quería ser, me había olvidado de porque desperté, mi sonrisa no era la misma ya no transmitía felicidad, ya no daba de que hablar. Mi cabello estaba largo y maltratado por la humedad y tenía hambre todo el tiempo, pero con tantas obligaciones olvidaba comer, dormir, detenerme. Estaba ocupada.

Esa fue la última vez que me vi en un espejo, decidí volver a soñar, vivir sin reloj, sin tiempo, sin espacio, ni distancia que me haga pensar que nunca voy a llegar. Decidí escribir sin contar cuando tiempo tardo en hacerlo. Y aquí sigo, vistiendo de colores y escribiendo para recordar lo que siento.

Confesión de un sastre que vivía a la vuelta de la iglesia

¿Qué si me da lástima? Para nada. Bueno tal vez por un instante, pero nada más. La verdad no llegué a conocerlo suficiente, me buscó porque había escuchado de mi días atrás. ¿Qué por no le pedí su dirección? No me dio tiempo, tampoco lo encontraba necesario, vino dos o tres veces para probarse su kimono azul, era muy callado. Intenté entablar una conversación mientras se cambiaba en el vestidor. Le hice un par de preguntas:

- ¿Y vive cerca de aquí? ¿Mucho calor verdad? Pero respondía sin intención alguna, me sorprendió.

Sí, él escogió el color azul, dijo que combinaban con sus ojos, me pareció un poco extraño el sarcasmo con el que lo dijo, sólo moví la cabeza en señal de acierto y evadí el tema. Entonces Señor oficial, como usted debe imaginar, yo sólo le cobré su kimono azul y le deseé buen día.

14 marzo 2014

Mi amor

Vamos que la vida no piensa en el después, el ahora es su juego favorito y va a prisa como si no le importara perder. Camina tras de mi, quédate de mi lado, sé correr. Siempre supe esperar y así aprendí a ganar. Ven que los dos andamos a prisa y buscamos libertad a como de lugar. Vamos que tu sonrisa y la mía no tienen palabras que pronunciar. Pero vamos, a pasos largos y lentos de vez en cuando, amando como cuando empezamos. Ven mi amor libre, que nunca creí en el amor libre, sólo en la libertad que te proporciona amar.

10 marzo 2014

El color de la rosa

Algunos pasan por mi vida a prisa sin siquiera conocer un poco de lo que tengo, otros se quedan esperando un poco más y al no conseguir nada se van, satisfechos quizá por lo que creyeron saber de mi, pero nada más. Para los que aún siguen en mis días y me ayudan a colorear saben que cada día me esfuerzo por levantarme, que sonrío mucho, que hago ejercicios, que colaboro en fundaciones y programas que requieren de mucha humanidad, que me alivio. Saben que duermo mucho y grito al hablar, que sé pedir disculpas y procuro no guardar rencor y sonrío a pesar de que no creo en el color de las rosas, pero que he aprendido a colorear, por eso de darle vida a los días. En este preciso momento sonrío, conocí mi paciencia y mi manera de entender al amor, que no lo entiendo. Justo ahora soy feliz.



06 marzo 2014

90, 60 y lo que quieras.

¿Absurdo? Para nada, absurdo es que quiere imitar a otra mujer. Me da lástima saber que hay mujeres que quieren ser igual a las demás, simplemente no se permiten ser auténticas. ¿Cirugías? No permitiría que algo invada mi cuerpo, con el único fin de encajar en una sociedad en la que prácticamente se ha hecho creer que la mujer debe tener determinada estatura y medidas, consiguiendo así que el único fin sea calzar en un envase que no es real.

No presto mayor interés a los comentarios que se hacen con mi cuerpo, por ahora me gusto, con cabello corto o largo, con o sin fleco, me acepto como soy y despeino mi cabello para sentirme mejor. Las mujeres permiten ser agredidas porque ellas se agreden a sí mismas cediendo a la idea de verse diferente a lo que son. No, me quedo con mi metro sesenta y tres y mi nariz alargada.


De tal palo, tal astilla

De tal palo, tal astilla dice mamá, siempre queriendo evitar reconocer que soy el retrato de papá, la botas y los caballos, los viajes espontáneos, la fotografía y las sonrisas, los lunares heredados de la abuela y la forma tan inconcebible en que vemos la vida. A postas o no saqué sus bromas, sus colores, su carácter y sus debilidades. Sin duda mi padre me dice a veces lo que quiero escuchar, pero eso me ha enseñado y ha logrado que aprenda de los comentarios y que siempre habrá alguien que te diga la verdad. 

¿De tal palo tal astilla dices? Su coraje y sus ganas, su paciencia y sus turbulencias, siempre a mi manera, siempre a la suya. No hay otro hombre que entienda quien soy y que acepte en lo que me convierto a diario, siempre recordándome que soy mejor de lo que imagino, siempre apostando por mis decisiones tan seguro y oportuno. Una vez le pregunté que se sentía ser el mejor en lo que hacía, me respondió con la misma pregunta, desde entonces he guardado cada respuesta y disfrutado cada momento.

Ambato - Ecuador
Según papá, haciendo Pilates.

04 marzo 2014

Rebeldía

Ahora que conoces la rebeldía de mi cabello por las mañanas y conseguido la manera de despertarme, queda poco por decirte. Estoy a años luz de ser perfecta, pero consigo algo más a mi manera, a veces soy predecible y me quedo en silencio, otras lo eres tu y te sonrío. Como quien no tiene mejor lugar donde ir me pongo bajo el sol y me siento eterna, a veces la lluvia me deja creerme bella, pero contigo pienso que lo tengo todo. Ahora que conoces la forma en que duermo y los abrazos que puedo darte con los ojos cerrados queda poco por contarte, no pretendo tu vida, pero si tus instantes y prometo cada día esforzarme por darte besos mas largos y hacerte sentir esta locura que sacude mi cuerpo.


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